Barrenetxea retoca su relato sobre su detención por la Guardia Civil

Resultado de imagen de logo el mundoJOSEAN IZARRA.- Bilbao.- 16/03/2017

La miembro de Ekin señala a tres de los cuatro agentes como autores de sus torturas

Sandra Barrenetxea con los abogados Jone Goirizelaia e Iñaki Goioaga. ARABA PRESS/ PATXI CORRAL

Después de viajar el 14 de septiembre de 2014 durante 394 kilómetros cubierta con un antifaz, con sus manos atadas a la espalda, golpeada continuamente por los cuatro guardias civiles que le acompañaban en un vehículo camuflado que además le bajaron los pantalones y las bragas, Sandra Barrenetxea Díez descartó describir ese infierno al primer médico forense que le atendió cuando llegó a la Dirección de la Guardia Civil en Madrid. «¿Por qué?», le preguntó ayer el fiscal en una sala de la Audiencia Provincial de Bilbao partida en dos con los familiares de Barrenetxea y los compañeros de los cuatro guardias civiles ocupando todas sus sillas. «No sé por qué no conté al forense lo del coche, yo no veía que apuntara nada de lo que yo le contaba», respondió Barrenetxea en una intensa comparecencia judicial cargada de emotividad cuando a instancias de su abogada Jone Goirizelaia reprodujo su denuncia contra la Guardia Civil en la que llegó a identificar a tres de los cuatro acusados como autores de sus torturas. Barrenetxea, sin embargo, cayó en contradicciones cuando el fiscal y el abogado de la defensa contrastaron su narración con lo que ella había declarado anteriormente.Barrenetxea reiteró la denuncia de malos tratos, vejaciones, agresiones, amenazas de ser violada que formalizó por primera vez el 21 de octubre de 2010, cinco semanas después de haber sido detenida junto a otros 8 miembros de Ekin, como quedó corroborado en una sentencia de conformidad en mayo de 2016 de la Audiencia Nacional. Entre aquellas denuncias, elaboradas por la abogada Lorea Bilbao, se encontraba la de Barrenetxea, simpatizante de la izquierda abertzale que ya en 2006 fue detenida por ser presunta miembro de Ekin y que fue absuelta de estas acusaciones oficiales. Una detención en la que Barrenetxea también denunció haber sido torturada, extremo que fue desestimado por la Justicia. Desde octubre de 2010, Barrenetxea ha comparecido ante forenses judiciales, ante el juez de la Audiencia Nacional Grande Marlaska, ha concedido entrevistas sobre su traumática experiencia, decidió someterse a un tratamiento psicológico tres años después de ser detenida y se sometió al denominado Protocolo de Estambul, un manual de la ONU utilizado para documentar torturas que el forense Paco Etxebarria y sus colaboradores está utilizando en un informe encargado por la secretaría de Normalización y Convivencia del Gobierno vasco. Documentación que alimenta la posición de la Fiscalía y de la defensa de los guardias civiles que cuestionan la credibilidad del relato utilizado ayer Barrenetxea. La integrante de Ekin comenzó su declaración recordando las circunstancias de su detención en la madrugada del 14 de septiembre de 2010 en Bilbao y situó el inicio de los malos tratos y vejaciones en el momento en el que fue trasladada en Arrigorriaga de un Patrol de la Guardia Civil al vehículo camuflado con el que fue trasladada a Madrid.

Ya en las dependencias de la Guardia Civil Barrenetxea, entre sollozos y ante la conmoción de sus allegados entre los que se encontraba su compañero de Ekin Eneko Compains, narró uno de los momentos más dramáticos de su relato cuando en una sala rodeada de guardias civiles y sin visión por un antifaz le dejaron medio desnuda y le situaron encima de una mesa. «El francés [presunto apodo utilizado por los guardias civiles] me dijo que me iba a violar si no iba a colaborar; yo estaba absolutamente histérica», explicó ayer Barrenetxea ante el Tribunal. Pero el fiscal, con la denuncia de los mismos hechos firmada por Barrenetxea, preguntó a la denunciante por qué describió a El francés como «el policía buen, militar experimentado, siempre mencionaba la importancia del honor y de su palabra. Este me dio pocos golpes».

Barrenetxea, tras superar el llanto que le embargó en varias fases de la descripción de los hechos a preguntas de su abogada, recuperó la tranquilidad a la hora de responder a las preguntas del fiscal y del abogado Carlos Aguilar que pretendían cotejar no sólo lo declarado en la vista oral respecto a relatos anteriores sino también la vinculación real del trastorno psicotraumático constatado por psicólogos cercanos a Barrenetxea con las circunstancias reales de su detención y posterior traslado a las dependencias de la Guardia Civil en 2010. La denunciante alegó que tras abandonar la prisión en 2012 «intentó» durante más de un año «no asumir lo que me había pasado» y que, tras malas experiencias personales, decidió someterse a un tratamiento psicológico y reconoció que en un primer momento no mencionó que había sufrido malos tratos ante su psicóloga.

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